Toxina botulínica
La toxina botulínica, conocida comúnmente como bótox, es una proteína que, al inyectarse en pequeñas cantidades, bloquea las señales nerviosas que provocan la contracción muscular. Esto relaja temporalmente los músculos faciales responsables de las arrugas dinámicas, como las líneas en la frente, el entrecejo y las ""patas de gallo"", resultando en una piel más lisa y una apariencia rejuvenecida.
Además de sus aplicaciones estéticas, la toxina botulínica es efectiva en el tratamiento de condiciones médicas como:
Hiperhidrosis (exceso de sudoración): Al bloquear las señales nerviosas que estimulan las glándulas sudoríparas, reduce significativamente la sudoración excesiva en áreas como axilas, manos y pies.
Bruxismo (rechinar de dientes): Relaja los músculos de la mandíbula, disminuyendo la tensión y el rechinamiento involuntario de los dientes, lo que previene el desgaste dental y reduce el dolor asociado.
Sonrisa gingival: Al relajar los músculos elevadores del labio superior, disminuye la exposición de las encías al sonreír, logrando una sonrisa más equilibrada y estética.
El procedimiento es rápido, generalmente dura entre 30 y 60 minutos, y no requiere anestesia. Los efectos comienzan a notarse entre 10 y 15 días después de la inyección, alcanzando su máximo efecto en aproximadamente un mes. Los resultados suelen durar entre 4 y 6 meses, momento en el cual se puede optar por repetir el tratamiento para mantener los beneficios.
